viernes, 24 de marzo de 2017

Baixada als inferns



Eneas als Inferns

"¡Oh Febo, siempre misericordioso para los grandes trabajos de Troya! ¡Oh tú, que dirigiste los dardos troyanos y la mano de Paris al cuerpo del nieto de Éaco! guiado por ti he penetrado en tantos mares que ciñen vastos continentes, y en las remotas naciones de los Masilios, y en los campos que rodean las Sirtes. Ya, en fin, pisamos las costas de Italia, que siempre huían de nosotros. ¡Ay! ¡Ojalá que sólo hasta aquí nos haya seguido la fortuna troyana! Justo es ya que perdonéis a la nación de Pérgamo, ¡Oh vosotros todos, dioses y diosas enemigos de Ilión y de la gran gloria que alcanzó la dardania gente! Y tú, ¡Oh santa sacerdotisa, sabedora de lo porvenir, concede a los Teucros y a sus errantes dioses, fatigados númenes de Troya, que logren por fin tomar asiento en el Lacio! No pido reinos que no me estén prometidos por los hados. Entonces erigiré un templo todo de mármol a Febo y a Hécate, e instituiré días festivos, a que daré el nombre de Febo. Tú también tendrás en mi reino un magnífico santuario, en el que guardaré tus oráculos y los secretos hados que anuncies a mi nación, y te consagraré ¡Oh alma virgen! varones escogidos. Sólo te ruego que no confíes tus oráculos a hojas que, revueltas, sean juguete de los vientos; anúncialos tú misma.” Esto dijo Eneas."
En tanto, aún no sometida del todo a Febo, revuélvese en su caverna la terrible Sibila, procurando sacudir de su pecho el poderoso espíritu del dios; pero cuanto más ella se esfuerza, tanto más fatiga él su espumante boca, domando aquel fiero corazón e imprimiendo en él su numen. Ábrense, en fin, por sí solas las cien grandes puertas del templo, y llevan los aires las respuestas de la Sibila. "¡Oh tú! que al fin te libraste, exclama, de los grandes peligros del mar, pero otros mayores te aguardan en tierra. Llegarán sí, los grandes descendientes de Dárdano a los reinos de Lavino; arranca del pecho ese cuidado; pero también desearán algún día no haber llegado a ellos. Veo guerras, horribles guerras, y al Tíber arrastrando olas de espumosa sangre; no te faltarán aquí ni el Simois, ni el Janto, ni los campamentos griegos. Ya tiene el Lacio otro Aquiles, hijo también de una diosa; tampoco te faltará aquí Juno, siempre enemiga de los Troyanos, con lo cual, ¿A qué naciones de Italia, a qué ciudades no irás, suplicante, a pedir auxilio en tus desastres? Por segunda vez una esposa extranjera, por segunda vez un himeneo extranjero será la causa de tantos males para os troyanos... Tú, empero, no sucumbas a la desgracia; antes bien, cada vez más animoso, ve hasta donde te lo consienta la fortuna. Una ciudad griega, y es lo que menos esperas, te abrirá el primer camino de la salvación."
Con tales palabras anuncia entre rugidos la Sibila de Cumas, desde el fondo de su cueva, horrendos misterios, envolviendo en términos oscuros cosas verdaderas; de esta suerte rige Apolo sus arrebatos y aguija su aliento. Luego que cesó su furor y descansó su rabiosa boca, díjole el héroe Eneas: "¡Oh virgen! tus palabras no me revelan ninguna faz de mis desventuras nueva o inesperada; todo ya lo tengo previsto y a todo estoy preparado hace tiempo. Una sola cosa te pido, pues, es fama que aquí está la entrada del infierno, aquí la tenebrosa laguna que forma el desbordado Aqueronte; séame dado ir a la presencia de mi amado padre; enséñame el camino y ábreme las puertas sagradas. Yo le arrebaté en estos hombros, por entre las llamas y los dardos disparados contra mí, y le saqué de en medio de los enemigos; él me acompañaba en mis viajes; conmigo sobrellevaba, inválido, los trabajos de las travesías y los rigores todos del mar y del cielo, a despecho de los años; él además me persuadía, me mandaba que suplicante acudiese a ti y llegase a tus umbrales. Compadécete, ¡Oh alma virgen! compadécete, yo te lo ruego, del hijo y del padre, porque tú lo puedes todo, y no en vano te encomendó Hécate la custodia de los bosques del Averno. Si Orfeo pudo evocar los manes de su esposa con el auxilio de su lira y de sus canoras cuerdas; si Pólux rescató a su hermano, alternando en la muerte con él, y si tantas veces va y vuelve por este camino, ¿Para qué he de recordar al gran Teseo? ¿Para qué a Alcides? También yo soy del linaje del supremo Jove."
Así clamaba Eneas, abrazado al altar, y así le contestó la Sibila: Descendiente de la sangre de los dioses, troyano, hijo de Anquises, fácil es la bajada al Averno; día y noche está abierta la puerta del negro Dite; pero retroceder y restituirse a las auras de la tierra, esto es o arduo, esto es o difícil; pocos, y del linaje de los dioses, a quienes fue Júpiter propicio, o a quienes una ardiente virtud remontó a los astros, pudieron lograrlo. Todo el centro del Averno está poblado de selvas que rodea el Cocito con su negra corriente. Mas, si un tan grande amor te mueve, si tanto afán tienes de cruzar dos veces el lago Estigio, de ver dos veces el negro Tártaro, y estás decidido a probar la insensata empresa, oye lo que has de hacer ante todo. Bajo la opaca copa de un árbol se oculta un ramo, cuyas hojas y flexible tallo son de oro, el cual está consagrado a la Juno infernal; todo el bosque le oculta y las sombras le encierran entre tenebrosos valles, y no es dado penetrar, en las entrañas de la tierra sino al que haya desgajado del árbol la áurea rama; la hermosa Proserpina tiene dispuesto que sea ese el tributo que se lleve. Arrancado un primer ramo, brota otro, que se cubre también de hojas de oro, búscale pues, con la vista, y una vez encontrado, tiéndele la mano, porque si los hados te llaman, él se desprenderá por sí mismo; de lo contrario, no hay fuerzas, ni aun el duro hierro, que basten para arrancarle. Además, tu ignoras ¡Ay! que el cuerpo de un amigo yace insepulto, y que su triste presencia está contaminando toda la armada mientras estás en mis umbrales pidiéndome oráculos. Ante todo, entrega esos despojos a su postrera morada, cúbrelos con un sepulcro, e inmola en él algunas negras ovejas; sean estas las primeras expiaciones. De esta suerte podrás, en fin, visitar las selvas estigias y los reinos inaccesibles para los vivos." Dijo, y enmudeció su cerrada boca.


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Estaba entonces el Anquises examinando con vivo afán unas almas encerradas en el fondo de un frondoso valle, almas destinadas a ir a la tierra, en las cuales reconocía todo el futuro linaje de sus descendentes, su posteridad amada, y veía sus hados, sus varias fortunas, sus hechos, sus proezas. Apenas vio a Eneas, que se dirigía a él cruzando el prado, tendiole alegre entrambas manos, y bañadas de llanto las mejillas, dejó caer de sus labios estas palabras: "¡Que al fin has venido, y tu tan probada piedad filial ha superado este arduo camino! ¡Que al fin me es dado ver tu rostro, hijo mío, y oír tu voz y hablarte como de antes! Yo en verdad, computando los tiempos, discurría que así había de ser, y no me ha engañado mi afán. ¡Cuántas tierras y cuántos mares has tenido que cruzar para venir a verme! ¡Cuántos peligros has arrostrado, hijo mío! ¡Cuánto temía yo que te fuesen fatales las regiones de la Libia!" Eneas le respondió: "Tu triste imagen, ¡Oh padre! presentándoseme continuamente, es la que me ha impulsado a pisar estos umbrales. Mi armada está surta en el mar Tirreno. Dame, ¡Oh padre! dame tu diestra y no te sustraigas a mis brazos." Esto diciendo, largo llanto bañaba su rostro: tres veces probó a echarle los brazos al cuello; tres la imagen, en vano asida, se escapó de entre sus manos como un aura leve o como lado sueño.
Eneas en tanto ve en una cañada un apartado bosque lleno de gárrulas enramadas, plácido retiro, que baña el río Leteo. Innumerables pueblos y naciones vagaban alrededor de sus aguas, como las abejas en los prados cuando, durante el sereno estío, se posan sobre las varias flores, y apiñadas alrededor de las blancas azucenas, llenan con su zumbido toda la campiña. Ignorante Eneas de lo que ve, y estremecido ante aquella súbita aparición, pregunta la causa, cuál es aquel dilatado río y qué gentes son las que en tan grande multitud pueblan sus orillas. Entonces el padre Anquises, "Esas almas, le dice, destinadas por el hado a animar otros cuerpos, están bebiendo en las tranquilas aguas del Leteo el completo olvido de lo pasado. Hace mucho tiempo que deseaba hablarte de ellas, hacértelas ver, y enumerar delante de ti esa larga prole mía, a fin de que te regocijes más conmigo de haber por fin encontrado a Italia." "¡Oh padre! ¿Es creíble que algunas almas se remonten de aquí a la tierra y vuelvan segunda vez a encerrarse en cuerpos materiales? ¿Cómo tienen esos desgraciados tan vehemente anhelo de rever la luz del día?" "Voy a decírtelo, hijo mio, para que cese tu asombro", repuso Anquises, y de esta suerte le fue revelando cada cosa por su orden:
"Desde el principio del mundo, un mismo espíritu interior anima el cielo y la tierra, y las líquidas llanuras y el luciente globo de la luna, y el sol y las estrellas; difundido por los miembros, ese espíritu mueve la materia y se mezcla al gran conjunto de todas las cosas; de aquí el linaje de los hombres y de los brutos de la tierra, y las aves, y todos los monstruos que cría el mar bajo la tersa superficie de sus aguas. Esas emanaciones del alma universal conservan su ígneo vigor y su celeste origen mientras no están cautivas en toscos cuerpos y no las embotan terrenas ligaduras y miembros destinados a morir; por eso temen, desean, padecen y gozan; por eso no ven la luz del cielo encerradas en las tinieblas de oscura cárcel. Ni aun cuando en su último día las abandona la vida, desaparecen del todo las carnales miserias que necesariamente ha inoculado en ellas, de maravillosa manera, su larga unión con el cuerpo; por eso arrostran la prueba de los castigos y expían con suplicios las antiguas culpas. Unas, suspendidas en el espacio, están expuestas a los vanos vientos; otras lavan en el profundo abismo las manchas de que están infestadas, o se purifican en el fuego. Todos los manes padecemos algún castigo, después de lo cual se nos envía a los espaciosos Elíseos Campos, mansión feliz, que alcanzamos pocos, y a que no se llega hasta que un larguísimo período, cumplido el orden de los tiempos, ha borrado las manchas inherentes al alma y dejádola reducida sólo a su etérea esencia y al puro fuego de su primitivo origen. Cumplido un período de mil años, un dios las convoca a todas en gran muchedumbre, junto al río Leteo, a fin de que tornen a la tierra, olvidadas de lo pasado, y renazca en ellas el deseo de volver nuevamente a habitar en humanos cuerpos. Dicho esto, llevó a su hijo y a la Sibila" hacia la bulliciosa multitud de las sombras y se subió a una altura, desde donde podía verlas venir de frente en larga hilera y distinguir sus rostros.
"Escúchame, prosiguió, pues voy ahora a decirte la gloria que aguarda en lo futuro a la prole de Dárdano, qué descendientes vamos a tener en Italia, almas ilustres, que perpetuarán nuestro nombre; voy a revelarte tus hados. Ese mancebo, a quien ves apoyado en su fulgente lanza, ocupa por suerte el lugar más cercano a la vida, y es el primero que de nuestra sangre, mezclada con la sangre ítala, se levantará a la tierra; ese será Silvino, nombre que le darán los Albanos, hijo póstumo tuyo, que ya en edad muy avanzada tendrás, fruto tardío, de tu esposa Lavinia, la cual le criará en las selvas, rey y padre de reyes, por quien dominará en Alba Longa nuestro linaje. A su lado está Procas, prez de la nación troyana; síguele Capis y Numitor, y Silvio Eneas, que llevará tu nombre y te igualará en piedad y valor, si llega algún día a reinar en Alba Longa. ¡Qué mancebos! ¡Mira qué pujanza ostentan! De esos a cuyas sienes da sombra una corona de cívica encina, unos te edificarán las ciudades Nomento, Gabia y Fidena; otros levantarán en los montes los alcázares Colatinos, a Pometía, el castillo de Inno, a Bola y Cora; así se llamarán algún día esas que hoy son tierras sin nombre. A su abuelo sigue Rómulo, hijo de Marte y de Ilia, de la sangre de Asáraco. ¿Ves esos dos penachos que se alzan sobre su cabeza, y ese noble continente que en él ha impreso el mismo padre de los dioses? Has de saber, hijo mío, que bajo sus auspicios la soberbia Roma extenderá su imperio por todo el orbe y levantará su aliento hasta el cielo. Siete colinas encerrará en su recinto esa ciudad, madre feliz de ínclitos varones; tal la diosa de Berecinto, coronada de torres, recorre en su carro las ciudades frigias, ufana de ser madre de los dioses, abrazando a cien descendientes, todos inmortales, todos moradores del excelso Olimpo. Vuelve aquí ahora los ojos y mira esa nación; esos son tus romanos. Ese es César, esa es toda la progenie de Iulo, que ha de venir bajo la gran bóveda del cielo. Ese, será el héroe que tantas veces te fue prometido, César Augusto, del linaje de los dioses, que por segunda vez hará nacer los siglos de oro en el Lacio, y en esos campos que antiguamente reinó Saturno; en el que llevará su imperio más allá de los Garamantas y de los Indios, a regiones situadas más allá de donde brillan los astros, fuera de los caminos del año y del sol, donde el celífero Atlante hace girar sobre sus hombros la esfera tachonada de lucientes estrellas. Y ahora, en la expectativa de su llegada, los reinos Caspios y la tierra Meótica oyen con terror los oráculos de los dioses, y se turban y estremecen las siete bocas del Nilo. Ni el mismo Alcides recorrió tantas tierras, por más que asaetease a la cierva de los pies de bronce, que pacificase las selvas del Erimanto e hiciese temblar con su arco al lago de Lerna; ni Baco el vencedor, que por las altas cumbres de Nisa maneja con riendas de pámpanos los tigres que arrastran su carro. ¿Y titubearíamos aún en ejercitar nuestro valor con grandes hechos, o el miedo nos retraería de establecernos en las tierras de Italia? ¿Quién es aquel que se ve allí lejos, coronado de oliva, que lleva en la mano sacras ofrendas? Reconozco la cabellera y la blanca barba del rey que dará el primero leyes a Roma, y que desde su humilde Cures y desde su pobre tierra pasará a regir un grande imperio. Sucederale Tulo, que pondrá término a la paz de la patria y armará a sus pueblos, ya desacostumbrados de vencer. De cerca le sigue el arrogante Anco, que aun ahora se ufana demasiado con el aura popular. ¿Quieres ver a los reyes Tarquinos, y el alma soberbia de Bruto vengador, y las restauradas fasces? Ese será el primero que tomará la autoridad de cónsul y las terribles segures, y padre, condenará al suplicio por la hermosa libertad a sus hijos, promovedores de nuevas guerras. ¡Infeliz! Sea cual fuere el juicio que de ese acto haya de formar la posteridad, el amor de la patria y un inmenso deseo de gloria vencerán en su corazón. Mira también a lo lejos los Decios, los Drusos y al terrible Torcuato, armado de una segur, y a Camilo con las enseñas recobradas del enemigo. esas dos almas que ves brillar con armas iguales, tan unidas ahora que las rodean las sombras de la noche, ¡Ah! si llegan a alcanzar la luz de la vida, ¡Cuántas guerras moverán entre sí, cuánto estrago! ¡Cuántas huestes armarán uno contra otro! El suegro bajará de las cumbres alpinas y de la peña de Moneco y apoyarán al yerno los opuestos pueblos del Oriente. ¡Oh hijos míos, no acostumbréis vuestras almas a esas espantosas guerras, no convirtáis vuestro pujante brío contra las entrañas de la patria! Y tú el primero, tú, ¡Oh sangre mía! tú, que desciendes del Olimpo, ten compasión de ella y no empuñes jamás semejantes armas... Ese, vencedor de Corinto, subirá al alto Capitolio en carro triunfal, ilustrado con la matanza de los Aqueos. Ese debelará a Argos y a Micenas, patria de Agamenón, y al mismo hijo de Eaco, de la raza del omnipotente Aquiles; vengando así a sus abuelos troyanos y los profanados templos de Minerva. ¿Quién podría pasarte en silencio, ¡Oh gran Catón! y a ti, oh Cosso? ¿Quién al linaje de los Gracos y a los dos Escipiones, rayos de la guerra, terror de la Libia, y a Fabricio, poderoso en su pobreza, y a ti, ¡Oh Serrano! que siembras tus surcos? Las fuerzas me faltan ¡Oh Fabios! para seguiros en vuestra gloriosa carrera. Tú, ¡Oh Máximo! ganando tiempo, conseguirás salvar la república. 
Otros, en verdad labrarán con más primor el animado bronce, sacarán del mármol vivas figuras, defenderán mejor las causas, medirán con el compás el curso del cielo y anunciarán la salida de los astros; tú, ¡Oh romano! atiende a gobernar los pueblos; esas serán tus artes, y también imponer condiciones de paz, perdonar a los vencidos y derribar a los soberbios."

Así habló el padre Anquises a Eneas y a la Sibila, que le escuchaban atónitos; luego añadió: "¡Mira cómo se adelanta Marcelo, cargado de despojos, y cómo, vencedor, se levanta por encima de todos los héroes! Ese sostendrá algún día la fortuna de Roma, comprometida en apretado trance; intrépido jinete, arrollará a los Cartagineses y al rebelde Galo, y suspenderá en el templo de Quirino el tercer trofeo." En esto Eneas, viendo acercarse al lado del héroe un gallardo mancebo vestido de refulgentes armas, pero con la frente mustia, bajos los ojos e inclinado el rostro, "¿Quién es, ¡Oh padre!, dijo, ese que acompaña a Marcelo? ¿Es su hijo o alguno de la alta estirpe de sus descendientes? ¿Cuál le rodean todos con obsequioso afán! ¡Cómo se parecen uno a otro!, pero una negra noche rodea su cabeza de tristes sombras." Entonces el padre Anquises, bañados de llanto los ojos, exclama: "¡Oh hijo mío! no inquieras lo que será ocasión de inmenso dolor para los tuyos. Vivirá ese mancebo, pero los hados no harán más que mostrarle un momento a la tierra; la romana estirpe os hubiera parecido ¡Oh dioses! demasiado poderosa si le hubieseis otorgado ese don. ¡Cuántos gemidos se exhalarán por él desde el campo de Marte hasta la gran Roma! ¡Qué funerales verás, oh Tíber, cuando te deslices por delante de su reciente sepultura! Ningún mancebo de la raza troyana levantará tan alto las esperanzas de sus abuelos latinos, ni la tierra de Rómulo, se envanecerá tanto jamás de otro alguno de sus hijos. ¡Oh piedad! ¡Oh antigua fe! ¡Oh diestra invicta en la guerra! Jamás contrario alguno se le hubiera opuesto, impunemente, ya arremetiese a pie las huestes enemigas, ya aguijase con la esquela los ijares de espumoso corcel. ¡Oh mancebo digno de eterno llanto! si logras vencer el rigor de los hados, tú serás Marcelo... Dadme lirios a manos llenas, dadme que esparza sobre él purpúreas flores; que pague a los menos este tributo a los manes de mi nieto y le rinda este vano homenaje." Así van recorriendo sucesivamente el espacio de los dilatados campos aéreos y examinándolo todo. Luego que Anquises hubo conducido a su hijo por todos aquellos sitios, e inflamado su ánimo con el deseo de su futura gloria, le cuenta las guerras que está destinado a sustentar, le da a conocer los pueblos de Laurento y la ciudad de Latino, y de qué modo podrá evitar y resistir los trabajos que le aguardan. Hay dos puertas del Sueño, una de cuerno, por la cual tienen fácil salida las visiones verdaderas; la otra de blanco nítido marfil, primorosamente labrada, pero por la cual envían los manes a la tierra las imágenes falaces. Prosiguiendo en sus pláticas con su hijo y la Sibila, despídelos Anquises por la puerta de marfil, desde la cual toma Eneas derecho el camino hacia la escuadra y vuelve a ver a sus compañeros. Dirígese en seguida, costeando la playa, al puerto de Cayeta; allí echan anclas y atracan en la orilla.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Idus de març...

[81] Sed Caesari futura caedes evidentibus prodigiis denuntiata est. Paucos ante menses, cum in colonia Capua deducti lege Iulia coloni ad extruendas villas vetustissima sepulcra dis[s]icerent idque eo studiosius facerent, quod aliquantum vasculorum operis antiqui scrutantes reperiebant, tabula aenea in monimento, in quo dicebatur Capys conditor Capuae sepultus, inventa est conscripta litteris verbisque Graecis hac sententia: quandoque ossa Capyis detecta essent, fore ut illo prognatus manu consanguineorum necaretur magnisque mox Italiae cladibus vindicaretur. Cuius rei, ne quis fabulosam aut commenticiam putet, auctor est Cornelius Balbus, familiarissimus Caesaris. Proximis diebus equorum greges, quos in traiciendo Rubiconi flumini consecrarat ac vagos et sine custode dimiserat, comperit pertinacissime pabulo abstinere ubertimque flere. Et immolantem haruspex Spurinna monuit, caveret periculum, quod non ultra Martias Idus proferretur. Pridie autem easdem Idus avem regaliolum cum laureo ramulo Pompeianae curiae se inferentem volucres varii generis ex proximo nemore persecutae ibidem discerpserunt. Ea vero nocte, cui inluxit dies caedis, et ipse sibi visus est per quietem interdum supra nubes volitare, alias cum Iove dextram iungere; et Calpurnia uxor imaginata est conlabi fastigium domus maritumque in gremio suo confodi; ac subito cubiculi fores sponte patuerunt.

Ob haec simul et ob infirmam valitudinem diu cunctatus an se contineret et quae apud senatum proposuerat agere differret, tandem Decimo Bruto adhortante, ne frequentis ac iam dudum opperientis destitueret, quinta fere hora progressus est libellumque insidiarum indicem ab obvio quodam porrectum libellis ceteris, quos sinistra manu tenebat, quasi mox lecturus commiscuit. Dein pluribus hostiis caesis, cum litare non posset, introiit curiam spreta religione Spurinnamque irridens et ut falsum arguens, quod sine ulla sua noxa Idus Martiae adessent: quanquam is venisse quidem eas diceret, sed non praeterisse.



[88] Periit sexto et quinquagensimo aetatis anno atque in deorum numerum relatus est, non ore modo decernentium, sed et persuasione volgi. Siquidem ludis, quos primos consecrato ei heres Augustus edebat, stella crinita per septem continuos dies fulsit exoriens circa undecimam horam, creditumque est animam esse Caesaris in caelum recepti; et hac de causa simulacro eius in vertice additur stella. Curiam, in qua occisus est, obstrui placuit Idusque Martias Parricidium nominari, ac ne umquam eo die senatus ageretur.

jueves, 23 de febrero de 2017

L'adjectiu comparatiu i superlatiu





- T. Livius bellum memorabilissimum omnium bellorum antiquorum scripsit.

  - Gallorum omnium fortissimi sunt Belgae.

  -Vergilius celeberrimus poetarum romanorum fuit.

  - Virum audaciorem Caesare numquam inveni.

  - Ciconiae pedes multo longiores quam vulpis pedes sunt.

  - Nihil est homini dulcius libertate.

  - Pulcherrima carmina scripsit Horatius.

  - Ex ore Nestoris fluebat oratio melle dulcior.

  - Senes prudentiores quam iuvenes sunt.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Mort de Ròmul

(...)propter raptarum iniuriam Caeninenses vicit, Antemnates, Crustuminos, Sabinos, Fidenates, Veientes. Haec omnia oppida urbem cingunt. Et post tempestatem non comparuit, anno regni tricesimo septimo ad deos transtulit  et populus Romulum consecravit. Deinde Romae per quinos dies senatores imperaverunt.

jueves, 16 de febrero de 2017

Llatinismes...







  • Fortuna iuvat audaces – La fortuna sonríe a los audaces.
  • Vestis virum reddit – La ropa hace al hombre.
  • Si vis pacem, para bellum – Si quieres la paz, prepara la guerra.
  • Lex dura, sed lex – La ley es dura, pero es la ley.
  • Dulce bellum inexpertis – Dulce es la guerra para los que no la han vivido.
  • In pace leones, in proelio cervi – En tiempo de paz son leones, pero en la guerra son ciervos.
  • Non scholae, sed vitae discere – No aprendas de la escuela, sino de la vida.
  • Cogito, ergo sum – Pienso, luego existo.
  • Alea iacta est – La suerte está echada.
  • Inter arma, silent leges – Cuando las armas hablan, callan las leyes.
  • Non nobis, Domine, sed nomini tuo da gloriam – No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da gloria.
  • A Deo rex, a rege lex – De Dios el rey, del rey la ley.
  • Ad astra per espera – Hasta las estrellas por el camino más difícil.
  • A fronte praecipitium, a tergo lupi – Al frente, un precipicio, los lobos a la espalda.
  • Ama et qod vis fac – Ama y haz lo que quieras.
  • A fructibus cognoscitur arbor – Por sus frutos conocemos el árbol.
  • Veni, vidi, vici – Llegué, vi y vencí.
  • Carpe diem – Aprovecha el día, aprovecha la vida.
  • In medio consistit virtus / In medio stat virtus / In medio virtus – En el medio está la virtud.
  • Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem – No debe presumirse la existencia de más cosas que de las absolutamente necesarias.
  • Fere libenter homines, id quod volunt, credunt – La gente casi siempre cree de buena gana lo que quiere.
  • A digito cognoscitur leo / Ab unguibus leo – Al león conocemos por la uña.
  • A cane muto et aqua silente cave tibi – Cuidado con el perro que no ladra y con el agua silenciosa.
  • Hoc non pereo habebo fortior me / Quod non me necat, fortior me facit / Quod non me occidit, me certe fortiorem reddit – Lo que no me mata, me hace más fuerte, también conocida por Friederich Nietzsche en alemán: “Das mich nicht tötet, bildet mich stärker”.
  • A bove maiori discit arare minor – El buey viejo enseña a arar al joven.
  • Divide et impera, Divide et vinces – Divide y vencerás.
  • Aquila non capit muscas – El águila no caza moscas.
  • Ignavi coram morte quidem animam trahunt, audaces autem illam non saltem advertunt – Los cobardes agonizan ante la muerte, los valientes ni se enteran de ella.
  • A barba stolidi discunt tondere novelli – En la barba del tonto aprende el barbero nuevo.
  • Alis volat propriis – Vuela con tus propias alas.
  • Amor vincit omina – El amor vence todo.
  • Memento vivire – Acuérdate de vivir.
  • Memento mori – Recuerda que puedes morir.
  • Dum spiro spero – Mientras respiro tengo esperanza.
  • Amicitiae nostrae memoriam spero sempiternam proa – Espero que el recuerdo de nuestra amistad sea eterno.
  • Anuncio praesens ova cras pullis sunt meliora – Pájaro en mano vale más que dos en el monte.
  • Semper idem – Siempre lo mismo.
  • Serva mi, servabo te – Sálvame y yo te salvaré.
  • Si vis amari, ama – Si quieres ser amado, ama.
  • Causa de timendi est nescire – La ignorancia es la causa del miedo.
  • Faber est suae quisque fortunae – Cada hombre es el artesano de su propia fortuna.
  • Bosque fortuna adiuvat – La fortuna favorece a los valientes.
  • Manus manum lavat – Una mano lava la otra.
  • Nemo patriam quia magna est amat, sed quia sua. – Nadie ama a su patria porque ella sea grande, sino porque es suya.
  • Eram quod es, eris quod sum. – Yo era lo que tú eres; tú serás lo que soy.
  • Fama crescit eundo. – El rumor crece viajando.
  • Bibere humanum est, ergo bibamus. – Beber es humano: por tanto, bebamos.
  • Bene qui latuit, bene vixit. – El que vive bien, vive inadvertido.
  • Consuetudo quasi altera natura. – La costumbre es nuestra segunda naturaleza.
  • Bellaque matribus detestata. – La guerra, odiada por las madres.
  • Commodum ex iniuria sua nemo habere debet. – Ninguna persona ha de obtener ventaja de su propio mal.
  • Audietur et altera pars. – A la otra parte también hay que oírla.
  • Cogitationis poenam nemo patitur. – Nadie debe ser castigado por sus pensamientos.
  • Bellum omnium contra omnes. – La guerra de todos contra todos.
  • Consuetudinis magna vis est. – La fuerza del hábito es grande.
  • Bibamus, moriendum est. – Bebamos, pues la muerte es inevitable.
  • Amicus verus est rara avis. – Un verdadero amigo es una rara ave.
  • Canis timidus vehementius latrat quam mordet. – Un perro tímido ladra más violentamente que lo que muerde.
  • Mors ultima linea rerum est. – La muerte es el límite final de las cosas.
  • Mens agitat molem. – La mente mueve la materia.
  • Medio tutissimus ibis. – Irás más seguro en el medio.
  • Leges bonae ex malis moribus procreantur. – Las leyes buenas nacen de costumbres malas.
  • Latet anguis in herba. – Una serpiente late en la hierba.
  • Iniqua nunquam regna perpetuo manent. – Los reinos malvados no permanecen mucho tiempo.
  • Honores mutant mores. – Los honores cambian las costumbres o El poder corrompe.
  • Haud semper errat fama, aliquando et eligit. -El rumor no siempre se equivoca: a veces también elige.
  • Fama nihil est celerius. -No hay nada más rápido que un rumor.
  • Epistula non erubescit. – Una carta no se ruboriza.
  • Dum excusare credis, accusas. – Cuando crees excusarte, estás acusándote.
  • Homines dum docent discunt. – Los hombres aprenden mientras enseñan.
  • De nihilo nihil. – Nada viene de la nada.
  • Cuiusvis hominis est errare, nullius nisi insipientis in errore perseverare. – Cualquiera puede errar, pero sólo el necio persevera en su falta.
  • Cui peccare licet peccat minus. – A quien le es permitido pecar, peca menos.
  • Beneficium accipere libertatem est vendere. – Aceptar un favor es vender tu libertad.
  • Amicus certus in re incerta cernitur. – Un amigo en la necesidad es un amigo de verdad.
  • Dictum, factum. – Dicho y hecho.
  • Est humanum errare, divinum ignoscere. – Errar es humano, pero perdonar es divino.
  • Ad nocendum potentes sumus. – Tenemos el poder de dañar.
  • Qui nescit dissimulare, nescit regnare. – Quien no sabe disimular, no sabe reinar.
  • Bis pueri senes. – Los viejos son dos veces niños.
  • Non omne quod licet honestum est. – No todo lo que es lícito es honrado.
  • Amantium irae amoris integratio est. – Las discusiones entre enamorados reavivan el amor.
  • Dubitando ad veritatem venimus. – Llegamos a la verdad dudando.
  • Iniuria non excusat iniuriam. – Un mal no justifica otro.
  • In dubiis non est agendum. – En casos dudosos, no se debe actuar.
  • Fallaces sunt rerum species. – La apariencia de las cosas es engañosa.
  • Etiam capillus unus habet umbram. – Hasta un solo pelo hace su sombra.
  • Legum servi sumus ut liberi esse possimus. – Somos esclavos de las leyes para que podamos ser libres.
  • Bonitas non est pessimis esse meliorem. – La bondad no consiste en ser mejor que los peores.
  • Iucundi acti labores. – Las labores cumplidas son agradables.
  • Iudex damnatur ubi nocens absolvitur. – El juez es condenado cuando el culpable es absuelto.
  • Imperium et libertas. – Imperio y libertad.
  • Amoto quaeramus seria ludo. – Basta de bromas, pongámonos serios.
  • Aequam memento rebus in arduis servare mentem. – Acuérdate de conservar la mente serena en los momentos difí­ciles.
  • Natura abhorret vacuum. – La Naturaleza aborrece el vacío.
  • Vir sapiens, pauca loquitur. – Varón sabio, quien habla poco.
  • Sed non casta, tamen cauta. – [La mujer del César] si no casta, al menos cauta.
  • Errare humanum est: perseverare diabolicum. – Errar es humano; caer en el mismo error, diabólico.
  • Aliquando et insanire iucundum est. – De vez en cuando es agradable hacer una tontería.
  • Quod in inventute non discitur, in matura aetate nescitur. – Lo que no se aprende de joven se ignora de viejo.
  • Quod tibi fieri non vis, alteri ne feceris. – No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.
  • Venere parentes prima naturae lex est. – Respetar a los padres es la primera ley de la naturaleza.
  • Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris. – Recuerda, hombre, que eres polvo, y que al polvo regresarás.
  • Imitatores, servum pecus! – ¡Imitadores, muchedumbre esclavizada!
  • Uti, non abuti. – Usar, pero no abusar.
  • Violenta nemo imperia continuit diu. – Ningún régimen se sustenta largo tiempo ejerciendo la violencia.
  • Ut plures corrigantur, rite unus perit. – Para corregir a la mayoría, se acostumbra a castigar a uno.
  • Témpus regit actus. – El tiempo rige el acto.
  • Felicibus brevis, miseris hora longa. – La hora es corta para los felices, larga para los afligidos.
  • Per varios usus artem experientia fecit. – Con varias prácticas se nos facilita la experiencia.
  • Caveat emptor. – Que tenga cuidado el comprador.
  • Ubi fumus, ibi ignis. – Donde hay humo, hay fuego.
  • Video meliora proboque, deteriora sequor. – Veo el bien y lo apruebo, pero hago el mal.
  • Ego redibo, tu nunquam. – Yo volveré [=la hora del reloj], tu nunca.
  • Dum numeras amittis. – Mientras las cuentas, las pierdes [=las horas]. Reloj de sol.
  • . Timeo hominem unius libri. – Temo al hombre de un solo libro = Temo a las personas que sólo siguen a un autor, ignorando lo
    que dicen todos los demás.
  • Testis unus, testis nullus. – Testigo único, testigo nulo.
  • Otium sine litteris mors est et hominis vivi sepultra. – El ocio sin la literatura es la muerte y sepultura del hombre vivo.
  • Sol me vos umbra regit. – El sol me rige, a vosotros la sombra. (Inscrito en un reloj de sol.
  • Vulgus veritatis pessimus interpres. – El vulgo es un pésimo intérprete de la verdad.
  • Veritas filia temporis. – La verdad es hija del tiempo.
  • Sursum corda! – ¡Arriba los corazones!, ¡Elevad los corazones!
  • Sufficit diei malitia sua. – Le basta a cada día su problema = Cada día trae su propio afán.
  • Societas delinquere non potest. – La sociedad no puede delinquir.
  • Stultum est timere quod vitare non potes. – Es tonto temer lo que no se puede evitar.
  • Dum licet fruere. – Mientras se pueda, goza.
  • Certa ratio. – [La muerte es] una cuenta segura.
  • Solitudidem faecerunt, pacem appelunt. – Crearon un desierto, le llamaron paz.
  • Acta editorum. – Obra publicada.
  • Tempues breve est. – El tiempo es breve.
  • Qui non est hodie cras minus aptus erit. – Aquel que no está preparado hoy, lo estará menos mañana.
  • Bene utere. – Úsalas bien [=las horas]). Reloj
  • Ab hoc momento pendet aeternitas. – De este momento pende la eternidad. Reloj.
  • Ad ephesios. – A los efesios, Hablar ad ephesios = Hablar a oídos sordos.
  • Servus erit qui ducet pravam uxorem. – Será un esclavo quien se case con una mala mujer.
  • Optimum cibi condimentum fames. – El hambre es el mejor condimento.
  • Qui seminat iniquitatem, metet mala. – Quien siembra la iniquidad, recoge calamidades.
  • Sapientium octavo. – El octavo sabio = Expresión irónica para criticar al que presume de sabio, sin serlo, pues los famosos sabios de Grecia eran sólo siete).
  • Post eventum vani sunt questus. – Cuando aparece el necio todo son problemas.
  • Sapere aude. – Atrévete a saber.
  • Salus populi suprema lex esto. – Que la salud del pueblo sea la ley suprema.
  • Veritas liberabit vos. – La verdad os hará libres.
  • Roma locuta, causa finita. – Cuando habla Roma, termina la causa.
  • Philosophum non facit barba. – La barba no hace [a uno] filósofo.
  • Per quae peccat quis, per haec et torquetur. – Por aquellas cosas que uno peca, por esas mismas es atormentado.
  • Odi et amo. – Odio y amo = alude a las contradicciones que sufre un amante cuando no es correspondido.
  • Quidquid latine dictum sit, altum viditur. – Cualquier cosa dicha en latín suena profunda.
  • Nunc est bibendum. – Ahora, bebamos, forma clásica del brindis.
  • Quid faciant leges, ubi sola pecunia regnat? – ¿Qué pueden hacer las leyes donde sólo el dinero reina?
  • Nosce te ipsum. – Conócete a ti mismo.
  • Qui dormit non peccat. – Quien duerme no peca.
  • Non semper ea sunt quae videntur. – No siempre las cosas son como se ven.
  • Honeste vivere, naeminem laedere et jus sum cuique tribuere. – Vivir honestamente, no dañar al otro y dar a cada quien lo que le corresponde.
  • Aspiciendo senescis. – Mientras me contemplas, envejeces. Reloj
  • Qui amat periculum, in illo peribet. – Quien ama el peligro, en él perecerá.
  • Non facit ebrietas vitia, sed protrahit. – La embriaguez no crea vicios, sólo los pone en evidencia.
  • Quae est domestica sede iucundior? – ¿Qué hay más placentero que el hogar?
  • Militiae species amor est. – Una forma del arte bélico es el amor.
  • Potius sero quam numquam. – Mejor tarde que nunca.
  • Piscem natare doces. – Enseñas a nadar a un pez = Enseñas a quien ya sabe.
  • Obsequium amicos, veritas odium parit. – El servilismo produce amigos, la verdad, odio.
  • Panem et circenses. – Pan y circo.
  • In taberna quando sumus / non curamos quid sit humus. – Cuando estamos en la taberna / no nos preocupamos de la tumba.
  • Pacta sunt servanda (semper). – Los pactos contraídos deben respetarse [siempre].
  • In dubio, pro vita. – En caso de duda, (se debe resolver) a favor de la vida = En caso de duda, no se debe aplicar la
    pena de muerte.
  • Ora et labora. – Ora y trabaja.
  • Fiat iustitia et pirias mundus. – Hágase justicia aunque para ello se destruya el mundo.
  • Oculum pro oculo, dentem pro dente. – Ojo por ojo, diente por diente.
  • Experientia docet. – La experiencia enseña.
  • Nulli certa domus. – Nadie tiene un hogar seguro.
  • Nulla poena sine (praevia) lege / Nullum crimen sine (praevia) lege. – No hay pena sin ley [previa] / No hay crimen sin ley [previa].
  • Num barbarorum Romulus rex fuit? – ¿No fue Rómulo el rey de los Barbaros?.
  • Ius in bello. – Derecho de guerra.
  • Tempus sumptus est preciosissimus. – El tiempo es oro. Reloj
  • Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas. – Aunque nos fallan las fuerzas, debe alabarse nuestra voluntad.
  • Ratio legis. – Razón legal.
  • Bulla est vita humana. – La vida del hombre es una burbuja.
  • Unguibus et rostro. – Con las uñas y los dientes.
  • Nullus est liber tam malus ut non aliqua parte prosit. – No hay libro tan malo que no se aproveche en algún aspecto.
  • Miles in bello. – El soldado en la guerra.
  • Amor est vitae essentia. – El amor es la esencia de la vida.
  • Spemque metumque inter dubiis. – Entre las dudas, están la esperanza y el miedo.
  • In aere aedificare. – Construir (castillos) en el aire.
  • Tempori parce. – Ahorra tiempo.
  • Exitus acta probat. – El resultado valida los hechos.
  • Adhuc tempus. – Aún hay tiempo.
  • Esto brevis et placebis. – Sé breve y agradarás.
  • Aut lauda vel emenda. – Alaba o rectifica.
  • Aspice, respice, prospice. – Mira [el presente], recuerda [el pasado] y observa [el futuro].
  • Pertransivit benefaciendo. – Murió haciendo el bien.
  • Saepe ne utile quidem est scire quid futurum sit. – A veces es mejor no saber lo que pasará.
  • Utrimque roditur. – Me roen por todas partes.
  • Corpus Christi. – El cuerpo de Cristo.
  • Ut sementem feceris ita metes. – Como siembres, así recogerás.
  • Volat aetas. – El tiempo vuela.
  • De nihilo nihilum. – De la nada, nada puede salir.
  • Medice, cura te ipsum! – ¡Médico, cúrate a ti mismo!
  • Cui bono? – ¿A quién beneficia?
  • Copia ciborum, subtilitas impeditur. – Las comidas abundantes embotan la inteligencia.
  • Ipse foedet. – Él mismo hiede.
  • Ne sutor ultra crepidam. – El zapatero no debe ir más allá de las sandalias, Zapatero a tus zapatos.
  • Clavum clavo expellere. – Un clavo se quita con otro clavo.
  • Cave canem. – Cuidado con el perro.
  • Nemo propheta in patria (sua). – Nadie es profeta en su tierra.
  • Mors certa, sed hora incerta / Mors certa, vita incerta. – La muerte es segura; pero la hora, incierta / La muerte es segura; la vida, incierta.
  • Memoria praeteritorum bonorum. – El pasado siempre se recuerda como mejor.
  • Margaritas ante porcos. – Echar perlas a los cerdos.
  • Litterarum radices amaras, fructus dulces. – Las raíces del estudio son amargas, sus frutos dulces.
  • Litterae non dant panem. – Las letras no dan pan.
  • Labor omnia vincit / Labor omnia vincit improbus. – El trabajo todo lo vence / Un trabajo ímprobo lo vence todo.
  • Ira furor brevis est. – La ira es una locura breve.
  • In vino veritas. – En el vino está la verdad = Los borrachos siempre dicen la verdad.
  • Aspice et abi. – Mírame y vete.
  • Sedit qui timuit ne non succederet. – Quien teme fallar, no consiguirá nada.
  • Velis nolis. – Quieras o no quieras.
  • Mens sana in corpore sano. – Una mente sana en un cuerpo sano.
  • Magis esse quam videri oportet. – Más importa ser que parecer.
  • Fortuna nimium quem fovet, stultum facit. – La fortuna que mucho favorece, hace al hombre estúpido.
  • Ecce homo! – ¡Éste es el hombre!, ¡He aquí el hombre!
  • Dente lupus, cornu taurus petit. – El lobo ataca con el diente y el toro con el cuerno = La defensa es algo natural, cada cual se defiende como puede.
  • Ad invicem. – Recíprocamente, Mutuamente.
  • Fruere hora. – Disfruta la hora.
  • Cedant arma togae, concedat laurea laudi. – Que las armas cedan a la toga y que el laurel se dé a los méritos = El poder civil -el Senado-debe mandar sobre el poder militar -el ejército.
  • Praeceptores suos adulescens veneratur et suspicit. – El joven respeta y admira a sus maestros.
  • Ave Caesar, morituri te salutant. – Salve, César, los que van a morir te saludan.
  • Omnis saturati mala. – Todo exceso es malo.
  • A fortiori. – Por fuerza, Por razón mayor.
  • Minima de malis. – De los males, el menor.
  • Facito aliquid operis, ut te semper diabolus inveniat occupatum. – Haz siempre algo, para que el diablo siempre te encuentre ocupado.
  • Amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet. – La amistad siempre aprovecha, el amor a veces hiere.
  • Nec sine te nec tecum vivere possum. – Ni sin ti ni contigo puedo vivir.
  • Fugit hora utere. – La hora vuela, úsala.
  • Gladiator in arena consilium capit. – El gladiador toma su decisión en la arena.
  • Omnis homo mendax. – Todo hombre es mentiroso.
  • Mendacem memorem esse oportet. – El que miente debe tener una buena memoria.
  • Pauca sed bona. – Poco, pero bueno.
  • Post nubila foebus. – Después de las nubes sale el sol.
  • Intelligenti pauca. – A buen entendedor, pocas palabras bastan.
  • Posside sapientiam, quia auro melior est. – Poseer sabiduria es mejor que poseer oro.
  • Indocti discant, et ament meminisse periti. – Apréndanlo los ignorantes, y recuérdenlo los entendidos.
  • Beati possidentes. – Felices los que poseen.
  • Primum vivere deinde philosophari. – Primero vivir, luego filosofar.
  • Homo homini lupus. – El hombre es un lobo para el hombre.
  • Qualis pater, talis filius. – De tal padre, tal hijo.
  • Historia nuntia vetustatis. – La historia es la mensajera del pasado.
  • Qui scribit, bis legit. – El que escribe, lee dos veces.
  • Fortuna non addit sapientiam. – La fortuna no da la sabiduría.
  • Festina lente. – Apresúrate lentamente.
  • Qui tacet consentire videtur. – El que calla, otorga.
  • Excusatio non petita, accusatio manifesta. – Excusa no pedida, acusación manifiesta.
  • Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa. – Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa.
  • Quod scripsi, scripsi. – Lo escrito, escrito está.
  • Exceptio firmat regulam. – La excepción confirma la regla.
  • Res ipsa locutorum. – Los hechos hablan.
  • Ego sum qui sum. – Yo soy el que soy.
  • Deforme est de se ipso predicare. – Es feo elogiarse a sí mismo.
  • Stultorum infinitus est numerus. – El número de necios es infinito.
  • Citius altius fortius. – Lema olímpico: Más rápido, más alto, más fuerte.
  • Fortes fortuna iuvat. – La fortuna ayuda a los fuertes.
  • Aut disce, aut discede. – Aprende, o vete.
  • Inventa lege, inventa fraude. – Hecha la ley, hecha la trampa.
  • Ipsa scientia potestas est. – El conocimiento en sí, es poder.
  • Veritas odium parit. – La verdad engendra el odio.
  • Affirmatio non neganti, incumbit probatio. – Al que afirma y no al que niega incumbe la prueba.
  • Cum tacent, clamant. – Cuando callan, gritan.
  • Vox populi, vox Dei. – Voz del pueblo, voz de Dios. 

lunes, 13 de febrero de 2017

miércoles, 8 de febrero de 2017

Les primeres passes de Ròmul en el poder...

Post mortem Remi, Romulus ex nomine suo Romam vocavit, haec fere egit. Multitudinem finitimorum in civitatem recepit, centum ex senioribus legit, illos senatores nominavit propter senectutem. Tum, cum uxores ipse et populus suus non haberent, invitavit ad spectaculum ludorum vicinas urbi Romae nationes atque virgines rapuit.


Aleshores les dones Sabines, de la injúria de les quals va sorgir la guerra, amb la cabellera estesa i els vestits trencats, havent vençut la por femenina, van atrevir-se a posar-se entre les armes que volaven i demanant a pares i homes que rebaixessin les seves ires, per tal de no tacar-se amb sang d’un sogre criminal i de fills i per no tacar els seus parts amb l’assassinat d’un familiar...’’Si us en penediu del lligam entre vosaltres i dels matrimonis, vertiu les ires en nosaltres; nosaltres som la causa de la guerra, la causa dels ferits i dels morts entre homes i pares. Preferim morir abans que viure vídues o sense fills.’’
Allò va commoure tant a la multitud com als generals; de sobte, es va fer el silenci i la quietud. Els generals es van disposar a fer el pacte que calia. No només fan el tractat de pau, sinó que de dues ciutats en fan una....
D’una guerra tan trista la pau va fer les dones més estimades per a homes i pares i, sobretot, per al mateix Ròmul.

Titus Livius. Ab urbe condita